Gracias a la ayuda de Ana, la alcaldesa de Gradefes que
participaba en el curso de fotoviodiversidad, pude visitar el monasterio
cisterciense de Santa María, fundado en 1168 y ocupado actualmente por 17
monjas cistercienses de clausura, dedicadas a la oración y a la vida
contemplativa, en el centro del pueblo de Gradefes.
La iglesia, con un estilo de transición entre el románico y
el gótico, llama la atención por la girola, que únicamente aparece en otro
monasterio cisterciense en Francia.
Estaba disfrutando de las explicaciones de la guía turística
y lamentándome interiormente por no haber llegado a tiempo para visitar el
claustro, cuando por una puerta lateral apareció, fregona en mano, una monja
con el inconfundible hábito blanco con escapulario negro de la orden del Cister.
Tuvo la amabilidad de permitirme el acceso al claustro, plagado
de cruces negras que señalizaban humildes sepulturas.
-
Pertenecen a las monjas del convento, me
explicó Visitación (quien resultó ser la Abadesa), ya que en la orden
cisterciense permanecemos hasta la muerte en el mismo convento en el que
profesamos.
Esa
es la razón por la que las 17 monjas que actualmente lo habitan son de la
provincia de León.
Visitación
entró en el convento de Santa María a los 15 años y bromeamos sobre el hecho de
que ahora sería ilegal porque no habría acabado la educación obligatoria.
Como
abadesa, utiliza el correo electrónico y también viaja cuando su ayuda es
requerida en otros conventos, pero siempre vuelve a Gradefes al finalizar cada
misión.
En
el convento cumplen con el tipo de vida marcado por la clausura, que impone un silencio
sólo roto por la hora diaria de recreo comunitario. No es así en otros
conventos cistercienses, los de la estricta observancia, que no siguieron las
novedades introducidas tras el Concilio Vaticano II y que por ello guardan un
silencio permanente durante las 24 horas del día.
Resulta
inevitable hablar sobre el nuevo papa, Francisco, y también del papel de las
mujeres en la iglesia católica. No parece que la abadesa tenga mucha fe en que
el Papa pueda hacer grandes cambios y no se muestra favorable a que las mujeres
sean curas.
-
Jesucristo no eligió a ninguna mujer
como apóstol, se limita a afirmar.
Le
cuento que hace unos 8 años, visitando la catedral de Helsenki en el domingo de
ramos, todo me resultaba familiar (la música, los ramos de laurel…) excepto la
mujer que, vestida de casulla verde y dorada, con un moño rubio que le aupaba
más allá de su ya considerable estatura, oficiaba la misa en el altar mayor.
¡Qué
sé yo lo que llegaremos a ver! fue su única respuesta.
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